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martes, 27 de julio de 2010

RETO MERIDA 2010


4:00am: Despertar

5:00am: Montados en La Burra listos para salir. (Ojo La Burra estaba cargada y lista desde las 10:00pm de la noche anterior “aplausos al padre”).

6:00 – 6:30am: Parada de Desayuno en Paramacay. Primer cambio de pañales en el carro.

A partir de este punto creo que todo es repetitivo. Cada 3 horas aproximadamente ocurría lo siguiente:

1.- Demostración de Gimnasia para pasar del asiento de delante de la burra al de atrás (esta acrobacia se realizaba con el vehículo en movimiento “aplausos a la madre”).

2.- Alimentación del bebe (el vehículo seguía en movimiento “aplausos a la madre”)

3.- Parada estratégica para realizar el cambio de pañal. El cambio de pañal, también una operación de alto riesgo, es realizado en el asiento trasero de la burra. Se saca al bebe de la silla, se coloca en la piernas de la madre. Balanceando al niño en las piernas se quita el pañal, se limpian los desechos orgánicos y se coloca el nuevo pañal. Todo esto tratando de no quedar uno embarrado en el proceso. (“aplausos a la madre”)

4.- Entretenimiento del bebe nuevamente en su silla (Burra en movimiento “aplausos a la madre”)

5.- Salto olímpico de la madre al asiento delantero (Burra en movimiento “aplausos a la madre”.)

Después de 13 horas de viaje aproximadamente llegamos a Merida. Eso implica al menos cuatro repeticiones del proceso anterior (“aplausos a la madre”). Y no crean que el trabajo de manejar es sencillo. Traten ustedes de manejar mientras el niño llora sin parar cada vez que se va a quedar dormido, eso sí es una prueba de manejo y concentración en el camino.

Una cosa curiosa de los bebes es que luchan contra el sueño. Ellos luchan por mantenerse despiertos y lloran desconsolados porque saben que están perdiendo la batalla.

Saliendo de Barinitas, y empezando a subir el paramo surge la duda. “¿Le dolerán los oídos al bebe con el cambio de altura?” Subimos un poco más lento entonces. El bebe ni cuenta se dio.

Para nuestra sorpresa ¡¡¡En Mérida hacía calor!!! Por lo cual todo outfit merideño que llevamos fue inútil e inapropiado. Tuvimos que subir al Paramo de la Culata solo para poder ponernos algo abrigado y tomarle una foto al bebe que fuera digna de Merida.

Una semana de pastelitos andinos, tequeños, parilla, vino de mora, futbol, futbol y futbol. Todo lo anterior sumado a la rutina de despierto, cambio de panal, tetero, juego, duermo, multiplicado por dos porque en Mérida llegamos a casa de nuestros amigos con su bebe de 8 meses.

La última noche para cerrar nuestra estadía en Merida decidimos salir a comer Sushi. 4 padres, 2 bebes una camioneta (una prima de la burra). Pasamos antes por un mirador a ver el atardecer sobre la ciudad, abrimos una botella de vino y todo. Cayó la noche y empezamos a rodar al restaurante. Gritos, lagrimas, bebe desconsolado llora sin motivo alguna, y no se logra calmar. 4 padres, 2 bebes y una camioneta regresan a la casa sin sushi a pedir pizza. Cruzamos el umbral de la casa y por arte magia el bebe se calmo. Que ilusos son los padres que creen poder hacer planes sin consultarlo con sus hijos.

Fue una semana muy casera de relajación, catarsis, desahogo Madre a Madre y Padre a Padre. Una semana donde descubrimos el efecto hipnótico que “La casa de Mickey Mouse” tiene sobre un niño de tres meses (altamente recomendado PLAYHOUSE DISNEY DIRECTV 315). Luego de vivir una Merida caliente pero igual de hospitalaria regresamos a Caracas. El regreso fue en 10 horas aproximadamente. No me pregunten por las tres horas faltantes.

PD: ¿No es lo maximo la foto?

miércoles, 12 de mayo de 2010

De sobrenombres y otros apodos…

Los sobrenombres son algo muy curioso; pueden fortalecer o debilitar según como se utilicen y como se interpreten. Los sobrenombres son uno de los traumas de la infancia de muchos niños. En mi caso lo de los apodos casi era un hobbie de algunos mis amigos.

Normalmente estos bautizos ocurren en esa etapa pre-adolescente donde los niños se vuelven malignos. En mi caso Shami, vino de Ballena, Cetáceo, Ballenato, Cabeza de Mundo, Cabeza de Pico, Shamu, y finalmente degenero en Shami. Como se imaginaran soy grande y cabezón.

Pero la verdad es que yo no era el único bautizado con sobrenombre, estaban también Toto, Tazmania, La Gorda, Manatin, Cosa, el Enano, el Negro, “MIX”, Mott, Motin, Sapo, MIKA, Caldo, Del Cosmo, Mapurite, la Negra, Minelly, Nico, Ness, Maul, FAS y Joe, entre otros seres de la clase. La etimología de estos sobrenombres la dejo para que ellos las expliquen.

Hay personas que se auto-bautizan en mi clase estaba, por ejemplo, Joe. Un compañero que se fue un año fuera, al imperio. Cuando regreso era dos cabezas más alto que el resto, tenía barba y acné, mientras que nosotros soñábamos con afeitadoras. Llego y dijo, “llámenme Joe” y Joe se quedo.

Recientemente me entere que otro de la clase ahora usa como nombre artístico Nick Vega (el link a su blog más abajo). Le llego tarde a lo de los apodos, pero el siempre andaba en otra nube en clase.

También están aquellos que se traen su apodo desde la casa, al colegio y la universidad. Este creo es el caso de Toto (Buhonero Intelectual y bloggero de renombre, link a su página más abajo). A mi ahijada la bautizaron en su casa Ita. A su hermano lo bautizaron Poti. Al otro hermano, que estudio conmigo, nosotros lo bautizamos EL ENANO.

Dato curioso es que en todo grupo familiar o de amigos siempre hay un negro y/o una negra, es impresionante. En mi clase estaban la Negra y el Negro, en mi casa mi hermana es la Negra con todo y que es más blanca que yo.

Los sobrenombres malignos pueden hundir a un niño en la miseria, a menos que logre aprender la única lección que evita que la sopita se convierta en mondongo. Aprender a reírse de uno mismo. La lección es sencilla pero como cuesta aprenderla. En el momento que uno acepta sus defectos o características y logra reírse de uno mismo le quita el poder tanto a los sobrenombres como a aquellos que los crean. De ahí en adelante el sobrenombre puede dejar de existir o convertirse en parte de uno, como Shami por ejemplo.

Esto va de la mano con aquellos que te dicen tus papas cuando alguien se mete contigo: “no le pares para que veas cómo se aburre y te deja de fastidiar”. Pero a esa edad uno no entiende que: el que se pica pierde. Los amigos son como los perros que huelen el miedo, ellos saben que te picaste por más que lo escondas. El picao siempre pierde, puede perder toda la autoestima. También el picao reparte lepes, y puñetazos pero eso no evita que el sobrenombre continúe solo le da fuerza (esa técnica también la intente).

Como consuelo, para los que fueron sopeados alguna vez, si lograron aprender a reírse de sí mismos hoy son mucho más maduros que aquellos que no tienen sobrenombre. Los sobrenombres, para los que aprendimos la lección, se convierten en un trofeo de madurez. Aprender a reírse de uno mismo, es como montar en bicicleta solo se aprende bien de chiquito. Triste es ver que después de acné, ya pasados los veinte, aun hay aquellos que se pican y pierden. La mayoría de los que después de viejos se pican seguro no tuvieron sobrenombres de chiquitos, serán sopitas de por vida.

lunes, 26 de abril de 2010

“… ese no es tu amigo, ese lo que te quiere es zampar…”


La gente siempre me mira mal cuando les digo que la amistad (en el sentido más puro de la amistad) entre los hombres y las mujeres es un mito. Inmediatamente me dicen “…pero yo si tengo amigo(a)s!”

Una vez escuche en la radio a alguien hablando sobre este tema y decía que los hombres somos incapaces de ser amigos con una mujer. “Sencillamente existen hombres más rápidos o más lentos. Los rápidos son buenos en el ataque frontal y la conquista. Los lentos utilizan la amistad como su forma de conquista.” Yo añadiría a este punto que no son solo los hombres quienes son rápidos o lentos hay muchas mujeres que también aplican esta técnica especialmente la técnica lenta.

Tal vez la razón es que utilizamos la palabra amistad en exceso y no cuidamos bien sobre que personas ponemos tal adjetivo. Es común ver que al entrar en un nuevo trabajo, las personas se expresen sobre sus compañeros de trabajo así: “…mis amigos del trabajo…”. Nombrando amigo(a) a unas personas que recién conocen y sobre las cuales no saben casi nada. Lo curioso es que una vez que se cambia de trabajo estos “amigos del trabajo” en su mayoría desaparecen es raro cuando queda alguno que perdura en el tiempo y cuando alguno perdura normalmente no es del sexo opuesto. Esto ocurre igual para los amigos de la universidad, los amigos del club, los amigos, del yoga, etc… De esto solo excluyo, en algunos casos, a los amigos del colegio o la primaria. Con los amigos del colegio ocurre algo similar a los hermanos y las hermanas. Los conoces desde que tenías 4, y aunque también quieras tener algo más que amistad, hay algo que moralmente te frena y hace que la relación y el cariño perdure sin importar el tiempo sin verse o la distancia geográfica que los separe.

Lo que sí es cierto es que en cualquier “amistad” entre hombre y mujeres siempre hace falta algo de ingenuidad de ambas partes o al menos dárselas de ingenuo. Ingenuidad para no darse cuenta que existe un interés por alguna de las dos partes, o por ambas, para que esa amistad exista. Una tensión, sexual o de otro tipo, que inconscientemente te lleva a estar con esa persona y es lo que hace que la pases tan bien con él o con ella (según sea el caso).
Cuantas veces han escuchado estas frases:

“… No me interesa si es tu amiga(o), o ella (el) o yo…” Esta frase, o cualquiera de sus variantes, son de la pareja, que no es tan ingenua, y se da cuenta que el supuesto amigo o amiga quiere algo más que una amistad.

“… es que yo te quiero, pero como un amigo(a)…” Si de una pareja de “amigos” uno de los dos tiene que pronunciar estas palabras quiere decir que el otro ya no es solo un “amigo(a)” en el sentido puro de la palabra.

“… No quiero arruinar la amistad que tenemos…” Normalmente cuando se llega al punto de decir estas palabras ¡ya todo se fue al carajo!

“… Estoy confundido, es que creo que la quiero más que como una amiga…” Cuando uno de los dos “amigos” se le acaba la ingenuidad normalmente dice estar confundido. Por todas estas razones les digo que disfruten en grande a sus “amigos o amigas”, porque en el momento que uno de los dos de el siguiente paso (o se confunda) ahí se pone todo color de hormiga, y o corres o te encaramas.

Les exhorto a que aprendamos a usar las palabras compañeros, colegas, conocidos, enamorado(a) y a llamar amigos a los que en verdad se lo merecen. A una compañera de trabajo que tenia recuerdo haberle dicho una vez: “… ese no es tu amigo, ese lo que te quiere es zampar…” efectivamente al tiempo estaban zampando.

A cualquier “amistad” que exista allá afuera y sea una excepción a la regla, los felicito: son la excepción que confirma la regla.

Se los dice alguien que está casado, y felizmente enamorado, con su mejor amiga del campamento.
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